enero 11, 2006

Acuarela de su condición política, niña editora

CARTAS DE ANA MARIA SOTO
Acuarela de su condición política, niña editora
Al fragor de los ríos políticos que han dejado mi comarca en medio de una gran trifulca papelesca y aprovechando las licencias que otorga la situación coyuntural, no he podido resistirme a reclamar ante usted, señorita, lo que sus lectores han venido leyendo de mí en su gaceta. Me refiero, lo sabe bien, a su sistemática indiferencia para conmigo y mis poesías. Usted se ha negado reiteradamente a publicar mis obras y no le han importado en lo más mínimo mis buenos gestos, mi buena educación, mi respeto que, digámoslo, se han ido deteriorando paulatinamente a medida que pasan los meses. Es cierto que soy una dama, pero la paciencia tiene sus límites, por lo tanto, aunque no me lo haya propuesto deberé mantener con usted a partir de este número una correspondencia entre mujeres MUJERES. No soy del tipo de señoras que se dejan llevar por la impulsividad, característica que usted bien conoce y practica, ni por envidias infundadas, pero ya se veía venir. He estado pensando en los columnistas que colaboran con su revistita, en los autores que allí aparecen, en los poetas que usted, en una actitud derechamente elitista, publica. Todos en mayor o menor grado tienen un tinte político cargado hacia la izquierda, cosa que merece mi mayor respeto porque recuerde que provengo de una formación humanista, Pero que, sin embargo, le hacen un flaco favor a sus proyecciones como editora. Ahora bien, niña, es cierto que yo nunca he insinuado ningún gesto proselitista ni para sus intereses, ni para el de otros, porque a diferencia suya, mi intención es solo difundir poesía y que esta no este teñida con nada que contamine sus cauces. Presumo que usted, querida, debe pertenecer a la izquierda chilena, con la cual no guardo rencillas ni amistades. Esto la ubica en una situación, si no penosa, definitivamente decadente, pues ha de saber todo lo que ha pasado en Chile y en el mundo respecto a sus ideales estatistas. Pero déjeme decirle algo, amorosa, dudo plenamente de sus planteamientos señalados en la editorial de la primera edición de la gaceta. Hablaba usted ahí de pluralismo y de que el perfil editorial sería solo difundir literatura y arte sin caer en esos deplorables campos de la elite que usted desvergonzadamente desacredita. Lo que está haciendo es precisamente los mismo, niña, crear espacios donde solo tienen cabida sus amigos, los amigos de sus amigos y los conocidos de los amigos de sus amigos. Y claro, quizá mis poesías le parezcan de lo más artificiosas si las compara con los poetas publicados en la sección "Vieja y Nueva Escuela" de su boletín; quizá le parezcan fuera de tiempo porque aún creo en la limpieza del lenguaje y en sus más profundas tradiciones castellanas. Por otro lado, lo sabe bien querida, en mis poesías no ataco a nadie, no ofendo a nadie, no protesto por nada, pues esos deslices provienen, creo yo, de personas que intentan configurar una especie de revolución de la cual no quiero ni deseo participar. La verdadera revolución está en el espíritu y en Dios, por ende, cualquier intento de ruptura nacida del mundo está condenada al fracaso infinito. Pero no sigamos por estos ríos. Solo deseo aclarar a usted que ya no voy a insistir en que publique mis trabajos, soy una dama con dignidad. Lo que sí le pido es que me deje seguir colaborando con esta pequeña sección sin que usted espere algo, pues es el único medio de difusión que he hallado, y aunque no sea de mi agrado la gaceta, y a partir de hoy usted, tengo la impresión de que estos gestos míos podrán, si olvida su arrogancia y sus compromisos políticos, ser un aporte a su desventurada odisea. Por cierto, debe estar feliz con las próximas elecciones pues ya sabe que tendrá gobierno a la medida para los próximos 4 años y será una mujer de su rebaño, tan alicaído y tan prepotente. No se afane en contestarme, ya no espero nada de usted, solo lo que le pedí anteriormente.
Me despido acaloradamente, pidiéndole que olvide de una vez y para siempre la invitación a tomar té que le extendí hace unos meses atrás.


Refugio mataquito, verano 2006




RESPUESTA EDITORIAL
Señorita Ana María Soto:
Me dirijo a usted haciendo caso a sus continuos ataques hacia nuestra revista puesto que no es esa la manera de comunicarse entre personas sensatas.
Primero voy a aclarar que nuestra revista tiene una línea editorial conocida y respetada, que ya le hice saber antes. Dentro de esta línea sus "poesías" no tienen ninguna cabida, no porque seamos elitistas, como usted cree, sino porque sus textos no poseen la calidad para ser publicados ( ni aquí ni en ningún lugar; quizás en algún lugar para sub – poetas jubilados provincianos) y usted no se encuentra dentro de los márgenes generacionales con los cuales delimitamos a los escritores que son citados en el espacio Vieja Escuela donde se revisan autores muertos y por de algún modo marginados, mientras que en la Nueva Escuela se hace lo mismo con autores jóvenes que ojalá no hayan sido editados. Como puede ver usted no pertenece a ninguno de los dos rangos (por razones obvias).
Por otro lado, debo manifestar que sí hemos cumplido con nuestros manifiestos. Si a usted no le parece debe ser porque no los comprende. Nosotros no tenemos una tendencia política condicionante sino que actuamos según nuestro sentido común, algo que no trataré de explicarle a usted.
Por último no tengo nada que ver con la candidata a la presidencia por la concertación, a la que usted se refiere soslayadamente, ni me interesa tener algún tipo de relación tampoco.
Espero que esta carta le anime a dejar de criticar infundadamente nuestro trabajo. No se preocupe por la invitación a tomar té porque no bebo té.
Atentamente
Úrsula Starke, Editora La Gaceta de los Muertos